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Navidades seguras para tu perro

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¡Ya estamos a las puertas de la temporada navideña y la emoción se respira en el aire! Pero conviene recordar que, aunque la Navidad es un momento de alegría para nosotros, también puede suponer ciertos retos para nuestros queridos perros. 

Alimentación en fiestas — una cuestión de vigilancia

Las comidas navideñas pueden convertirse en un verdadero festín… para nosotros. Para los perros, en cambio, esos excesos pueden ser peligrosos. 

  • Huesos cocinados y espinas: pueden astillarse y perforar órganos internos.
  • Carne o huesos de cordero muy grasos: su digestión es más difícil.
  • Embutidos: contienen mucha sal que ellos no están preparados para procesar.
  • Chocolate (por su teobromina), uvas, pasas, cebolla, ajo o puerro: todos pueden ser tóxicos.
  • Cáscaras de marisco: contienen quitina y no se digieren bien.

La verdad es que es fácil perder de vista estos peligros entre brindis, platos y risas, pero vale la pena explicar a los invitados que no deben compartir comida con el perro y tener preparados algunos snacks especiales para perros. Así la celebración puede ser segura… y hasta divertida para él.

Plantas, árbol y decoración — estética con precaución

Todo el ambiente navideño invita a decorar, ambientar y embellecer la casa, pero muchos de esos detalles pueden suponer un riesgo si nuestro perro está curioseando. 

  • Algunas plantas tradicionales de Navidad (por ejemplo, los frutos blancos del muérdago, los rojos del acebo o las hojas de la poinsettia) son tóxicas para los perros. Mejor evitarlas o colocarlas fuera de su alcance.
  • El árbol de Navidad puede convertirse en zona de escalada, rascar o incluso… orinar. Importante: asegurarlo bien (una base sólida, anclarlo a la pared) y cubrir la tierra con papel de aluminio para que no excave. También usar un repelente suave como la citronela para evitar que se acerque demasiado.
  • En cuanto a la decoración: las luces parpadeantes pueden obsesionar al perro, los cables y enchufes quedan a mano y los adornos pequeños pueden tragarse o romperse.

En definitiva: decorar con gusto , pero también con prudencia.

Regalos, invitados y jolgorio — mantenimiento de rutina y refugio seguro

Cuando la casa se llena de regalos, paquetes, moños, lazos y gente, nuestro perro suele notar el cambio de ambiente… y no siempre lo lleva bien. Los regalos (con envoltorios, cintas y colores llamativos) atraen su curiosidad. Puede que intente romperlos, tragarse piezas o acabarse haciendo daño. Lo ideal: mantenerlos fuera de su alcance hasta el día de entregar los regalos.

  • La fiesta de Fin de Año (o cualquier cena con invitados) puede suponer ruidos, gente, cambios de horarios… todo ello estresante para un perro sensible. Lo mejor: ofrecerle un lugar tranquilo donde retirarse, con su cama, sus juguetes, lejos del bullicio.
  • Si se viaja con el perro, no se debe olvidar: revisión veterinaria, vacuación, documentación, desparasitación externa e interna

En resumen — qué hacer para que sean unas fiestas de verdad para todos

  • Evita dar comida humana peligrosa a tu perro — procura chuches específicas para él.
  • Sitúa plantas y adornos tóxicos o peligrosos fuera de su alcance.
  • Asegura el árbol, oculta cables y evita decoraciones propensas a romperse o tragar.
  • Da al perro un refugio tranquilo y estable en el que pueda sentirse seguro.
  • Si viajas, planifica con antelación: todo debe estar preparado para tu perro también.

Con estos cuidados, estarás preparando un entorno en el que tu perro se sienta seguro, tranquilo y parte de la celebración, en lugar de sentirse desplazado o inseguro. Y al fin y al cabo, ¿qué sería la Navidad sin nuestros amigos de cuatro patas a nuestro lado?

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