Arañar es uno de los comportamientos más naturales y persistentes en los gatos, desde los primeros meses de vida hasta la edad adulta, y forma parte esencial de su manera de comunicarse, explorar y cuidarse.
Incluso antes de cumplir los dos meses de vida, los gatos empiezan a arañar objetos de forma espontánea, sin que nadie se lo enseñe. Este comportamiento es una expresión instintiva profundamente arraigada en su biología y en la evolución felina.
Cuando un gato araña, no solo está marcando una superficie: también deja señales olfativas y visuales. En las almohadillas de las patas existen glándulas que liberan feromonas únicas y, al arañar, el gato esparce ese “perfume” junto con las marcas que dejan sus uñas. Este conjunto de señales sirve para delimitar territorio, comunicar su presencia y transmitir información a otros gatos.
Cuidado de las uñas y salud física
Arañar también cumple una función física muy importante:
- Ayuda a mantener las uñas en buen estado, eliminando las capas externas desgastadas y dejando al descubierto nuevas capas sanas por debajo.
- Fortalece músculos y articulaciones, ya que al arañar el gato estira todo el cuerpo, especialmente la espalda, los hombros y las patas, lo que supone una forma natural de ejercicio.
Esta actividad es esencial para que el gato se mantenga flexible, fuerte y equilibrado, sobre todo en entornos interiores donde no dispone de tanto espacio para correr o jugar libremente.
Liberar energía y reducir el estrés
Arañar también puede ser una manera de liberar energía acumulada o de aliviar frustración y tensión. Un gato que pasa mucho tiempo solo en casa o que se aburre puede utilizar el arañado como una vía de escape física y emocional, algo parecido a cuando las personas estiramos el cuerpo después de estar mucho tiempo sentadas.
Rascadores: importancia y elección
Para evitar que el gato arañe muebles, cortinas u otros objetos no deseados, es fundamental ofrecer rascadores adecuados. Un buen rascador debe:
- Ser estable y firme, para que el gato no se sienta inseguro al utilizarlo.
- Tener texturas atractivas, como sisal, madera o cartón.
- Estar colocado en lugares donde al gato le guste arañar de forma natural, por ejemplo cerca de la zona donde duerme o en los puntos por los que más se mueve.
Aceptar este comportamiento y adaptarlo al entorno doméstico, mediante una buena elección de rascadores y su correcta ubicación, ayuda a mejorar la calidad de vida del gato y a fortalecer la relación con él.