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¿Está bien agarrar a un gato por la piel suelta del cuello?

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Agarrar a un gato por la piel suelta del cuello se considera una de las mejores formas de retener a un felino que, por ejemplo, está siendo examinado en el veterinario. 

Sin embargo, los expertos no se ponen de acuerdo. Los detractores aseguran que no es nada recomendable ya que lo único que se consigue es estresar más al animal.

A la mayoría de los veterinarios se les ha enseñado a agarrar a un gato por la piel del cuello. La razón es que se considera un modo afectivo de restricción de los movimientos. Esto se debe a que, durante las primeras semanas de vida, las mamás felinas transportan a sus crías de esta manera. 

Por ello, se cree que a los gatos les relaja. Porque relacionan esto con los cuidados de su madre.

Agarrar a un gato por la piel del cuello les puede producir un gran estrés

Sin embargo, el ISFM (International Society Feline Medicine) afirma que los gatitos pequeños tienen un reflejo al ser agarrados por el cuello. Esto provoca que dejen su cuerpo totalmente flácido y relajado. Pero este reflejo se pierde en la adolescencia. 

Al llegar a la edad adulta, agarrar un gato por la piel del cuello adquiere connotaciones muy distintas.

De hecho, los gatos adultos solo son sujetados por el pescuezo durante el apareamiento en el caso de las hembras. También cuando son atacados por un depredador. Y esa "relajación" que se ve en el animal, en realidad es indefensión aprendida que ocurre cuando el animal experimenta terror.

Cada paciente felino es distinto. Habrá gatos a los que no les guste en absoluto que los sujeten por la piel del cuello. Y otros a los que no les hará falta ni sujetar. 

Lo que no es recomendable es levantar al animal y mantenerlo colgado mientras se le sujeta con un pellizco en el cuello. Agarrar a un gato por la piel del cuello es algo que se debe hacer con suavidad, sin presionar. 

Además, el gato debe estar apoyado o tumbado en una superficie para evitarle un mayor estrés.

Recomendaciones para sujetar a un gato adulto

Para los gatos resulta muy estresante acudir al veterinario. No les suele gustar que les agarren ni les toquen y, mucho menos, un desconocido. Sin embargo, aunque agarrar a un gato por la piel del cuello es la técnica más utilizada, hay otras muchas formas de inmovilizarlos:

  • Sujetar suavemente con la mano en el cuello por detrás de la mandíbula. Puede ayudar a que el gato se relaje sin restringir del todo sus movimientos que es lo que les produce más angustia.

  • Los collares isabelinos o "conos de la vergüenza" también son muy útiles para que el veterinario examine a un gato nervioso. Además, no se le inmoviliza del todo, por lo que el animal se mostrará más dócil.

  • Hay una técnica que se basa en la premisa "fuera de la vista, fuera de la mente". Consisten en envolver la cabeza del felino con una toalla suave para que esté más tranquilo durante el examen.

Interpretar el lenguaje corporal de un gato

Lo más efectivo para trabajar con un gato estresado o asustado es leer su lenguaje corporal adecuadamente. Un gato no ataca a la primera de cambio. Su cuerpo está transmitiendo un mensaje antes. 

El problema suele ser que las personas no saben interpretarlo. Signos de que un gato está molesto son las orejas agachadas hacia atrás, las pupilas dilatadas, el pelaje del lomo erizado o la cola recta dando latigazos hacia los lados.

Si observas cualquiera de estos signos en tu gato al intentar agarrarlo por la piel del cuello, puedes probar otro sistema. Para tranquilizar al gato en con unas caricias, una toalla o unas palabras suaves que pueden ayudar a tu mascota a estar más tranquila.

 

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