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Qué es la leishmaniasis

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Puede que el nombre te suene. La leishmaniasis en una enfermedad que puede ser contraída por los humanos y los perros. Pero los perros son los receptores más comunes.

Es muy importante tener en cuenta que esta es una enfermedad que se puede contagiar. Y, por tanto, hay que tener mucho cuidado. Aquí tienes una guía completa que te ayudará a conocer más de cerca esta enfermedad.

 

¿Qué es la leishmaniasis?

La leishmaniasis, el término médico utilizado para la enfermedad que provoca el parásito protozoario Leishmania, se puede categorizar por dos tipos de enfermedades en perros:

  1. Una reacción cutánea.
  2. Una reacción visceral, también conocida como fiebre negra, la forma más grave de leishmaniasis.

La infección se adquiere cuando los mosquitos transmiten los parásitos flagelados a la piel del perro. La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria que prospera en los climas cálidos y tropicales.

La causa de esta enfermedad suele ser viajar a regiones endémicas donde el perro puede estar expuesto a moscas de arena. Sin embargo, recibir una transfusión de otro animal infectado también puede causar leishmaniasis.

El período de incubación desde la infección hasta los síntomas generalmente es de entre un mes y varios años. En los perros se propaga por todo el cuerpo a la mayoría de los órganos. Pudiendo llegar a la muerte.

Los principales sistemas de órganos afectados son la piel, los riñones, el bazo, el hígado, los ojos y las articulaciones. También suele haber una reacción con lesiones en la piel y pérdida de cabello. Hay una marcada tendencia a la hemorragia.

 

Síntomas de leishmaniasis en perros

Cada tipo de leishmaniasis afecta a diferentes partes del cuerpo del perro. Estos son los síntomas de cada tipo:

1.- Visceral: afecta los órganos de la cavidad abdominal

  • Pérdida de peso severa.
  • Pérdida de apetito.
  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Sangrado de nariz.
  • Intolerancia al "ejercicio".

2.- Cutáneo: afecta la piel

  • Despigmentación y grietas en el hocico y las almohadillas de las patas.
  • Alopecia: pelo seco y quebradizo con caída simétrica del cabello.
  • Se pueden ver nódulos y úlceras intradérmicas.
  • Uñas anormalmente largas o quebradizas.

3.- Otros signos y síntomas asociados con la leishmaniasis incluyen:

  • Linfadenopatía: enfermedad de los ganglios linfáticos.
  • Signos de insuficiencia renal.
  • Neuralgia: trastorno doloroso de los nervios.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Inflamación de los músculos.
  • Lesiones osteolíticas: Pérdida ósea grave.
  • Fiebre y bazo hinchado, lo que ocurre en, aproximadamente, un tercio de los pacientes.

 

Diagnóstico de la leishmaniasis

Tu veterinario realizará un examen físico minucioso a tu perro, teniendo en cuenta el historial de antecedentes de los síntomas y los posibles incidentes que podrían haberlo ocasionado.

Se realizará un perfil sanguíneo completo, que incluirá un perfil de sangre química, un conteo sanguíneo y un análisis de orina. El médico buscará pruebas de enfermedades como lupus, cáncer o moquillo, entre otras posibles causas de los síntomas.

Se tomarán también muestras de tejido de la piel, el bazo, la médula ósea o los ganglios linfáticos para el cultivo en laboratorio, así como los líquidos aspirados.  Dado que, a menudo, hay lesiones relacionadas en la superficie de la piel, también se realizará una biopsia para analizar la piel.

La mayoría de los perros con leishmaniasis tienen altos niveles de proteína y gammaglobulina, así como una alta actividad enzimática hepática. Aun así, tu veterinario deberá eliminar la fiebre de garrapatas como la causa de los síntomas, y puede realizar pruebas específicamente para el lupus a fin de descartar o confirmar esta causa.

 

Tratamiento de la enfermedad

Si se detecta a tiempo, la mayoría de los perros mostrarán mejoría durante el primer mes. Los síntomas desaparecerán en unas pocas semanas notablemente con el tratamiento. Cuanto peor sea el estado de tu perro, más tiempo tardará en recuperarse.

Tu mascota tendrá que someterse a revisiones regulares en puntos específicos. Una vez que haya pasado un año sin síntomas y haya tenido resultados positivos con el tratamiento, reducirá sus visitas al veterinario en a una o dos veces al año.

No existe una cura completa para la leishmaniosis. Sin embargo, después de un año de tratamiento, es posible que tu mascota ya no muestre síntomas y pueda detener el tratamiento y dejar de tomar el medicamento si sus funciones corporales son normales.

 

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